TEMPORADA 1 — EL DESPERTAR

ARCO II — CERO

EPISODIO 12

Siete

14 min de lectura

Tres semanas después.

El mundo no había vuelto a la normalidad.

Había aprendido a continuar sin ella.

Barcelona seguía reconstruyéndose.

España también.

Y más allá de sus fronteras, las mismas imágenes empezaban a repetirse con idiomas diferentes.

Un laboratorio en Tokio.

Un equipo de rescate en Francia.

Una carretera cerrada en Estados Unidos después de la aparición de un animal alterado.

Investigadores en Brasil comparando muestras recuperadas tras La Caída.

Países distintos.

Protocolos distintos.

La misma palabra apareciendo cada vez con mayor frecuencia.

Éter.

La Caída ya no era únicamente una catástrofe española.

Ni europea.

Había dividido la historia del mundo en dos.

Antes.

Y después.

◆

Pero la vida continuaba.

Los trenes llegaban tarde.

Los niños volvían al colegio.

Los bares abrían por la mañana.

La gente discutía por aparcamientos.

Compraba.

Trabajaba.

Se enamoraba.

Se enfadaba.

Llegaba cansada a casa.

La inmensa mayoría de la población no había manifestado ninguna afinidad.

No movía el viento.

No controlaba agua.

No producía fuego.

No hacía crecer plantas.

Nada.

Y, aun así, seguían siendo médicos.

Bomberos.

Ingenieros.

Profesores.

Policías.

Militares.

Electricistas.

Conductores.

Científicos.

Mecánicos.

Programadores.

Padres.

Madres.

Personas.

El mundo había descubierto a los Despiertos.

Pero seguía dependiendo de todos los demás.

◆

Daniel bajó las escaleras con más cuidado del que habría querido admitir.

En el último escalón, el costado protestó.

Se detuvo.

Respiró.

Esperó a que pasara.

—Te han dicho que no fuerces.

Daniel levantó la cabeza.

Lina estaba apoyada contra la pared del portal.

—No estoy forzando.

Ella miró las escaleras.

Después a él.

—Claro.

—Estoy caminando.

—Como un señor de ochenta años.

Daniel pasó junto a ella.

—Un señor de ochenta años atractivo.

—Eso tendrás que discutirlo con el señor.

A Daniel se le escapó una sonrisa.

Salieron.

Las heridas visibles casi habían desaparecido.

Las otras tardaban más.

Daniel todavía lo descubría de vez en cuando.

Un ruido demasiado seco.

Un movimiento rápido.

El recuerdo del suelo acercándose.

La voz de Darian.

Acepta tu posición.

Daniel siguió caminando.

Ya no podía cambiar lo ocurrido.

Lo único que podía decidir era qué hacía después.

Los dos teléfonos vibraron al mismo tiempo.

Lina sacó el suyo.

Daniel hizo lo mismo.

AVISO INSTITUCIONAL

COMPARECENCIA EXTRAORDINARIA

GOBIERNO DE ESPAÑA / AGENCIA ESTATAL DEL ÉTER

12:00

Lina miró la hora.

11:41.

—Papá dice que aparece el Presidente.

Daniel volvió a leer el aviso.

—Entonces no será para anunciar otro formulario.

—No subestimes al Gobierno.

Daniel soltó una risa.

—Vamos.

—¿A casa?

—Si mamá descubre que lo hemos visto en el móvil en vez de en la tele nos deshereda.

—Buen punto.

◆

A las doce en punto, millones de pantallas mostraron la misma imagen.

Televisores.

Móviles.

Ordenadores.

Pantallas de estaciones.

Hospitales.

Universidades.

Comisarías.

Cuarteles.

Bares.

El escudo institucional apareció unos segundos.

Después la imagen cambió.

Un auditorio lleno de periodistas.

El Presidente del Gobierno avanzó hasta el atril.

En casa de Daniel nadie hablaba.

Su madre estaba sentada en uno de los extremos del sofá.

Su padre permanecía de pie.

Lina junto a Daniel.

El Presidente comenzó.

—Hace unas semanas nuestro país se enfrentó a algo para lo que ningún Gobierno estaba preparado.

Detrás apareció una imagen de La Caída.

No duró mucho.

—Perdimos vidas.

Vimos cambiar nuestras ciudades.

Y descubrimos fenómenos que hasta entonces considerábamos imposibles.

La imagen cambió.

España.

Europa.

El planeta.

—Hoy sabemos que aquello no nos ocurrió únicamente a nosotros.

Pausa.

—Y sabemos también que la respuesta no puede consistir solamente en reaccionar.

El Presidente se apartó ligeramente del atril.

—Tenemos que aprender.

Prepararnos.

Y construir.

Miró hacia un lateral.

—Para explicar el siguiente paso, cedo la palabra al Director General de la Agencia Estatal del Éter.

Daniel se inclinó un poco hacia delante.

Ahora sí.

◆

El Director de la A.E.E. ocupó el atril.

No llevaba papeles.

—Buenas tardes.

Detrás de él apareció el planeta.

Pequeños puntos comenzaron a iluminarse.

—Durante las últimas semanas, España ha intercambiado información con decenas de países.

Laboratorios.

Universidades.

Organismos de emergencia.

Instituciones científicas.

Los puntos se multiplicaron.

—Todavía ignoramos mucho sobre el Éter.

La pantalla quedó negra.

—Pero ya no ignoramos todo.

Apareció una única palabra.

PATRONES

Daniel no apartó la vista.

—Miles de evaluaciones nos han permitido confirmar que las manifestaciones conocidas pueden agruparse, de momento, en siete grandes patrones de afinidad.

Lina dejó de moverse.

Un símbolo apareció.

Después otro.

Otro.

Hasta completar siete.

El Director esperó.

—Hoy presentamos oficialmente...

Las insignias aumentaron de tamaño.

—...las Siete Casas.

◆

La primera ocupó la pantalla.

AE-01

CASA AERIS

VIENTO

Imágenes rápidas.

Evacuaciones.

Movilidad.

Rescate en altura.

Exploración.

—Aeris.

Programas relacionados con movilidad, rescate y respuesta rápida.

Lina observó el emblema.

No dijo nada.

Pero Daniel la conocía.

Había cambiado su forma de respirar.

◆

El segundo símbolo.

AU-02

CASA AUREL

LUZ

Búsqueda.

Protección.

Investigación.

Apoyo.

—Aurel.

Aplicaciones de protección, asistencia e investigación asociadas al patrón Luz.

◆

La pantalla oscureció.

SE-03

CASA SERPENTIA

SOMBRA

Reconocimiento.

Contención.

Operaciones de visibilidad reducida.

Apoyo táctico.

—Serpentia.

Especialización en reconocimiento, estrategia y operaciones donde el control del entorno resulte determinante.

◆

Rojo.

IG-04

CASA IGNIS

FUEGO

Emergencias.

Control térmico.

Intervención de riesgo.

Defensa.

—Ignis.

Formación para el uso seguro de manifestaciones térmicas y operaciones de alta exigencia.

◆

Azul.

NE-05

CASA NEREA

AGUA

Rescate.

Contención.

Operaciones marítimas.

Protección.

—Nerea.

Control, rescate y gestión de entornos donde el agua pueda convertirse en una herramienta de intervención.

◆

Verde.

SY-06

CASA SYLVAR

La pantalla mostró vegetación.

Recuperación de terreno.

Cultivos.

Investigación biológica.

—Sylvar.

Estudio y desarrollo de manifestaciones vinculadas a respuestas vegetales y biológicas.

◆

Por último...

un destello.

VO-07

CASA VOLTRIS

ELECTRICIDAD

Energía.

Infraestructuras.

Comunicaciones.

Tecnología.

—Voltris.

Aplicaciones energéticas, tecnológicas y de apoyo a infraestructuras críticas.

Las siete insignias regresaron a la pantalla.

Daniel las observó.

Siete caminos.

Siete formas de pertenecer.

Lina ya sabía cuál era el suyo.

Daniel no tuvo que preguntarse cuál era el suyo.

Ninguno.

Y lo extraño fue que...

esta vez...

no dolió igual.

Presentación oficial de las Siete Casas de la Agencia Estatal del Éter ante Daniel, Lina y Nair.
◆

En otro punto de Barcelona, Flora estaba sentada sobre la encimera de la cocina.

Al aparecer Sylvar levantó las cejas.

—¿Sylvar?

Su madre sonrió.

—A mí me gusta.

—Parece nombre de perfume.

—Pues será un perfume muy caro.

Flora soltó una carcajada.

Después volvió a mirar.

En el balcón, una hoja comenzó a desplegarse demasiado rápido.

Flora la vio.

Respiró.

Se concentró.

El crecimiento se detuvo.

Su sonrisa cambió.

Eso sí le importaba.

◆

Armando había interrumpido el entrenamiento.

Permanecía frente al televisor del gimnasio.

NEREA.

Debajo:

RESCATE

CONTENCIÓN

PROTECCIÓN

El entrenador apareció a su lado.

—Supongo que esa es la tuya.

Armando asintió.

—Sí.

—¿Entrarías?

Armando tardó poco.

Recordó una mano vacía apoyándose en el suelo.

Una hoja.

Un cero manchado de sangre.

—Sí.

No añadió nada.

Volvió a mirar la pantalla.

◆

Nair había empezado siguiendo la comparecencia desde el móvil.

Terminó delante de la televisión.

Su hermano pequeño señaló Aeris.

—Ese eres tú.

Nair ladeó la cabeza.

—Espero ser un poco más guapo que el escudo.

—No.

Nair lo miró.

—Gracias por el apoyo familiar.

El niño señaló otra vez la pantalla.

—¿Vas a entrar?

Nair dejó de bromear.

—No lo sé.

—Pero tienes viento.

—Tener algo y saber utilizarlo no es lo mismo.

El niño frunció el ceño.

—Eso ha sonado muy adulto.

Nair sonrió.

—No se lo cuentes a nadie.

◆

Ander tenía un balón bajo el pie cuando apareció Ignis.

Uno de los chicos que estaba con él le dio un pequeño golpe en el hombro.

—Esa es la tuya.

Ander miró el teléfono.

—Eso parece.

—Fuego. Ataque. Defensa. Te pega.

—Has resumido cinco minutos en tres palabras.

—Soy eficiente.

Ander sonrió de lado.

Pero siguió mirando.

Con mucha más atención de la que quería aparentar.

◆

Arisha no reaccionó cuando apareció Nerea.

Solo tomó una captura de pantalla.

La guardó.

Después abrió el aviso de la A.E.E. que llevaba toda la mañana sin contestar.

Lo leyó otra vez.

Esta vez no cerró la aplicación.

◆

Clara estaba en una cafetería.

La taza frente a ella llevaba varios minutos intacta.

Vio aparecer Aurel.

Después las demás.

Escuchó en silencio.

Desde otra mesa llegó el sonido de un teléfono.

Un vídeo.

Gritos.

Movimiento.

Seguridad.

Clara no necesitó mirar mucho.

Reconoció a Daniel.

Una grabación de la pelea.

Ya llevaba días circulando.

Apartó los ojos.

No quería volver a verlo caer.

Regresó a la comparecencia.

◆

Darian observaba una pantalla pública.

Serpentia apareció.

El joven que estaba junto a él soltó una risa.

—Esa sí que te pega.

Darian giró lentamente la cabeza.

El otro dejó de reír.

Darian volvió a mirar.

SERPENTIA

SOMBRA

ESTRATEGIA

CONTENCIÓN

No parecía emocionado.

Tampoco sorprendido.

Como si el sistema simplemente hubiera terminado poniendo un nombre a algo que él ya sabía.

◆

En el auditorio, las siete insignias desaparecieron.

Aparecieron tres palabras.

FORMACIÓN

INVESTIGACIÓN

SERVICIO

El Director continuó.

—Las Casas serán estructuras voluntarias de especialización.

Nadie será obligado a afiliarse por haber manifestado una afinidad.

Una periodista levantó la mano.

El Director le concedió turno.

—¿No corre el Gobierno el riesgo de crear ciudadanos de primera y segunda categoría?

Un murmullo atravesó la sala.

Daniel levantó ligeramente las cejas.

El Director respondió sin rodeos.

—Sí.

El murmullo aumentó.

—Ese riesgo existe.

Por eso sería irresponsable fingir lo contrario.

La periodista permaneció atenta.

—Pertenecer a una Casa no otorgará derechos civiles adicionales.

No supondrá privilegios legales.

Y una mayor capacidad de Éter no convertirá a nadie en una categoría superior de ciudadano.

Otra mano.

—¿Las Casas serán unidades militares?

—No.

La respuesta fue inmediata.

—Las Fuerzas Armadas continuarán siendo las Fuerzas Armadas.

Un ciudadano no se convierte en militar por poseer una afinidad.

La pantalla mostró distintos organismos.

Protección Civil.

Sanidad.

Fuerzas y cuerpos de seguridad.

Defensa.

A.E.E.

—Existirán programas de colaboración en rescate, seguridad, defensa y respuesta ante amenazas.

Incluidos los Alterados.

Pero cualquier incorporación operativa requerirá formación y autorización específica.

Lina miró a Daniel.

Daniel seguía atento.

◆

Una tercera periodista recibió turno.

—Se está hablando mucho de niveles. De clasificaciones. Incluso de rangos entre Despiertos.

El Director negó ligeramente con la cabeza.

—Los parámetros técnicos seguirán existiendo.

En pantalla aparecieron durante apenas unos segundos:

RESERVA

FLUJO

CONTROL

SINCRONÍA

Daniel sintió algo en el estómago.

Cuatro palabras.

Cuatro ceros.

—Pero esos valores no son una clasificación del valor de una persona.

La pantalla cambió.

HABILITACIÓN OPERATIVA

—Cuando determinadas funciones requieran demostrar preparación, utilizaremos formación, experiencia y evaluaciones específicas.

No una tabla destinada a decidir quién es superior a quién.

Daniel relajó lentamente la mano.

No se había dado cuenta de que la tenía cerrada.

◆

El Director dejó atrás las preguntas.

—Hay otra cuestión que queremos aclarar hoy.

La imagen cambió.

Personas trabajando.

Bomberos.

Sanitarios.

Ingenieros.

Militares.

Técnicos.

Científicos.

Ninguno utilizaba Éter.

—Con los datos actuales, las personas que han manifestado una afinidad siguen representando una minoría de la población.

Daniel levantó la mirada.

—La aparición del Éter no ha vuelto prescindible al resto de la sociedad.

Una sanitaria atendía a un herido mientras una Despierta mantenía elevados unos restos de hormigón.

Un ingeniero revisaba la estructura.

Un bombero entraba.

Todos necesarios.

—Un Despierto no sustituye a un médico.

Ni a un ingeniero.

Ni a un bombero.

Ni a un piloto.

Ni a un científico.

Las Casas dependerán de miles de personas que jamás manipularán Éter.

La imagen se detuvo.

—Como depende de ellas todo lo demás.

Daniel escuchó sin moverse.

Esta vez no hablaban de él.

No exactamente.

Y eso era precisamente lo importante.

No necesitaban hablar de él.

Estaban hablando de millones de personas que tampoco tenían una afinidad.

Personas que seguían teniendo un sitio.

◆

Un periodista habló desde una fila lateral.

—Entonces, ¿una persona sin afinidad puede trabajar para la A.E.E.?

Daniel dejó de respirar durante un segundo.

Lina giró la cabeza hacia él.

El Director asintió.

—Por supuesto.

La pantalla cambió.

VÍAS DE INCORPORACIÓN A.E.E.

INVESTIGACIÓN

SANIDAD

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA

LOGÍSTICA

COMUNICACIONES

ANÁLISIS

RESPUESTA Y RESCATE

APOYO OPERATIVO

Daniel leyó la última.

Después volvió a leerla.

—La afinidad será necesaria para determinadas funciones.

Para otras...

no.

Una nueva pantalla.

FORMACIÓN FÍSICA

PRIMEROS AUXILIOS

PROTOCOLOS DE INCIDENTE

EVACUACIÓN

SUPERVIVENCIA

COORDINACIÓN

Daniel se inclinó hacia delante.

No aparecía Reserva.

No aparecía Flujo.

No aparecía Control.

No aparecía Sincronía.

El Director siguió hablando.

Daniel apenas lo escuchó.

Por primera vez desde que la A.E.E. había empezado a medir a las personas...

había una puerta que no empezaba preguntándole cuánto Éter tenía.

◆

Lina lo estaba mirando.

Daniel tardó unos segundos en darse cuenta.

—¿Qué?

Ella señaló la pantalla.

—Nada.

—Me estás mirando.

—Estoy mirando cómo miras tú.

—Eso es inquietante.

Lina sonrió.

Daniel volvió al televisor.

APOYO OPERATIVO.

No sabía exactamente qué significaba.

Todavía.

Pero quería saberlo.

◆

La comparecencia terminó poco después.

Internet necesitó menos de un minuto para perder la cabeza.

#SieteCasas

#Aeris

#Ignis

#AEE

Encuestas.

Vídeos.

Memes.

Debates.

Personas discutiendo qué Casa era la más poderosa antes de que las Casas hubieran abierto.

Otras asegurando que aquello era peligroso.

Familias preguntando si sus hijos estarían obligados a afiliarse.

Expertos explicando lo poco que todavía se sabía.

Y personas hablando con absoluta seguridad sobre un sistema que llevaba oficialmente menos de una hora existiendo.

El teléfono de Daniel vibró.

Grupo.

FLORA:

Sylvar.

Otro mensaje.

SYLVAR.

Otro.

¿Quién ha elegido ese nombre?

Lina soltó una risa.

Su móvil estaba recibiendo lo mismo.

NAIR:

Aeris > Sylvar.

FLORA:

Bloqueado.

NAIR:

Eso no parece muy Sylvar por tu parte.

LINA:

Aeris sigue ganando.

FLORA:

Tú no cuentas, eres de Aeris.

Daniel escribió:

¿Alguna tiene cafetería?

Flora respondió casi inmediatamente.

Dani.

¿Qué?

Eso no es una afinidad.

Daniel miró la lista de incorporación que todavía aparecía en su pantalla.

Escribió:

Ya veremos.

Se quedó mirando el mensaje.

Por alguna razón...

no quiso borrarlo.

Enviar.

◆

Su padre se sentó frente a él cuando el salón se quedó más tranquilo.

—¿Qué piensas?

Daniel se encogió de hombros.

—No sé.

—Mentira —dijo Lina.

Daniel la miró.

—¿Quieres dejarme tener una conversación?

—Llevas quince minutos leyendo lo mismo.

Su madre miró el móvil de Daniel.

—¿Qué es?

Daniel dejó la pantalla sobre la mesa.

APOYO OPERATIVO

Su padre lo leyó.

Después levantó la mirada.

—No tienes que decidir nada hoy.

—Ya lo sé.

—Y tampoco tienes que demostrar nada.

Daniel permaneció callado.

Sabía perfectamente a qué se refería.

Darian.

Los golpes.

La gente mirando.

—No quiero demostrar nada.

Su padre esperó.

Daniel miró otra vez la pantalla.

—Quiero dejar de llegar a los sitios sin saber qué hacer.

Eso cambió algo en la expresión de su padre.

Daniel continuó.

—Con Clara tuve suerte.

Con el animal...

también.

Con Armando...

Se detuvo.

No necesitaba terminar.

—Siempre llego.

Daniel miró sus propias manos.

—Pero no sé hacer nada cuando llego.

Su padre guardó silencio.

—Entonces aprende.

Daniel levantó la vista.

Eso fue todo.

Entonces aprende.

◆

Aquella tarde empezaron a llegar las primeras orientaciones.

No afiliaciones.

Todavía no.

Invitaciones.

Información.

Convocatorias para conocer los programas antes de decidir.

El móvil de Lina vibró.

AE-01 — AERIS

JORNADA DE ORIENTACIÓN

Lina leyó el mensaje dos veces.

Daniel la vio sonreír.

Flora recibió:

SY-06 — SYLVAR

Armando:

NE-05 — NEREA

Nair:

AE-01 — AERIS

En otras partes de la ciudad...

Ander recibió la orientación de Ignis.

Arisha abrió la correspondiente a Nerea.

Clara recibió la suya.

Se quedó mirándola durante largo rato.

Darian vio aparecer:

SE-03 — SERPENTIA

No necesitó leerlo dos veces.

◆

Daniel esperó.

No quería admitir que esperaba.

Pero lo hacía.

Cinco minutos.

Diez.

Quince.

Nada.

No tenía sentido.

Ninguna afinidad había sido reconocida en él.

Su expediente ni siquiera había terminado de encajar correctamente en las categorías que utilizaba la A.E.E.

No había Casa que pudiera llamarlo.

Veinte minutos.

El teléfono vibró.

Daniel lo agarró demasiado rápido.

Lina lo vio.

Tuvo la decencia de no comentarlo.

Daniel desbloqueó la pantalla.

AGENCIA ESTATAL DEL ÉTER

Sin escudo.

Sin código de Casa.

Sin afinidad.

Solo:

ORIENTACIÓN GENERAL

Debajo:

VÍAS DE INCORPORACIÓN SIN AFINIDAD RECONOCIDA

Daniel dejó de moverse.

Abrió.

INVESTIGACIÓN

APOYO TÉCNICO

LOGÍSTICA

ANÁLISIS

RESPUESTA Y RESCATE

APOYO OPERATIVO

Tocó la última opción.

La página cambió.

REQUISITOS PRELIMINARES

Mayoría de edad.

Aptitud médica.

Evaluación física.

Primeros auxilios.

Protocolos de emergencia.

Formación de evacuación.

Evaluación psicológica.

Formación específica.

Daniel leyó despacio.

Una vez.

Después otra.

Nada sobre afinidad.

Nada sobre Reserva.

Nada sobre Flujo.

Nada sobre Control.

Nada sobre Sincronía.

Lina se acercó.

—¿Qué te ha salido?

Daniel le mostró el teléfono.

Ella leyó.

Su expresión cambió.

—¿Vas a hacerlo?

Daniel permaneció mirando la pantalla.

Pensó en Clara atrapada.

En aquel animal.

En Flora.

En Lina.

En Armando.

En la gente alrededor de Darian.

En todas las veces que se había movido primero...

y pensado después.

No podía aprender a controlar una afinidad que no tenía.

Pero podía aprender primeros auxilios.

Podía aprender a evacuar.

A resistir.

A reaccionar.

A no ser únicamente alguien que se interponía y esperaba aguantar el golpe.

Daniel tocó una opción.

CONSULTAR PROCESO DE ADMISIÓN

—Voy a informarme.

Lina sonrió.

—Eso no responde a mi pregunta.

Daniel la miró.

—He aprendido de ti.

—Qué horror.

Daniel sonrió.

◆

Esa noche...

las siete insignias estaban por todas partes.

Aeris.

Aurel.

Serpentia.

Ignis.

Nerea.

Sylvar.

Voltris.

En las noticias.

En las redes.

En edificios públicos.

En conversaciones.

Siete caminos nuevos en un mundo que semanas atrás ni siquiera sabía cómo llamar a lo que le estaba ocurriendo.

Daniel salió al balcón.

Barcelona brillaba delante de él.

A lo lejos, una pantalla publicitaria mostró los siete emblemas.

Uno.

Otro.

Otro.

Daniel los observó hasta el último.

Ninguno era el suyo.

No intentó imaginar un octavo.

No esta vez.

Bajó la mirada hacia el teléfono.

APOYO OPERATIVO

CONSULTAR PROCESO DE ADMISIÓN

Daniel pulsó.

La página comenzó a cargar.

Por primera vez desde que la A.E.E. había empezado a medirlo...

una puerta no le estaba preguntando cuánto Éter tenía.

Daniel entró.

Daniel observa la entrada de la Unidad de Apoyo Operativo de la A.E.E.

CORTE A NEGRO.

FIN DEL EPISODIO 12 — SIETE

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